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La gratitud como un valor para construir futuro


Porque somos pujantes, nos motiva saber que nuestra labor es importante. Además de saludar y ser amables, sentir y escuchar la gratitud de los demás es el motor que nos permite seguir avanzando, ayudando y sirviendo a la comunidad. Una buena actitud puede lograr una mejor comunicación en las calles.
Hay personas que simplifican esa gran lista de tareas de nuestro día a día, como los conductores de transporte público. Solamente en San Antonio de Prado, miles de personas utilizan este servicio a diario, lo que lo convierte en uno de los principales puntos de encuentro en nuestra comunidad. Todos los días, vemos pasar a estos aurigas guiando carruajes de lata y chasís, y más allá de transportar gente, su labor es mejorar la calidad del servicio y la movilidad de la ciudad.
Conocer y reconocer el transporte público es saber de cultura, y los habitantes del Valle de Aburrá son conscientes de la importancia de la cordialidad y de su impacto tan positivo. Cuando decimos ‘’¡gracias!’’ al bajarnos del bus, mostramos nuestra educación, sacamos sonrisas, mejoramos la calidad de vida y ayudamos conservar la armonía de nuestro entorno.

Los ciudadanos se han acostumbrado a saludar, despedirse y dar las gracias, y esto ha resultado en ese cálido trato, tan característico del pueblo colombiano. Esto es algo que ha marcado nuestra tradición. Agradecer es una tarea fácil y, a la vez, deja una huella en nuestra sociedad. Gracias a esto que sembramos, hay cada vez más ciudadanos como vos que apoyan las buenas costumbres y que dicen ‘’gracias’’ a quien los ha traído de regreso a casa.

Escrito por: Andrés Ramírez