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Una agua de panela para seguir nuestro camino

Ella de estatura baja, vestida de flores, con cabellera rubia tendida a la cintura y una sonrisa perfumada por el olor a hierbabuena del solar vecino, llegó tímida a la mesa; el joven de tez morena y cabello ensortijado, perturbado por su pausado y seguro caminar, la siguió por la entrada al cuarto que da a la asomadera hasta el amplio ventanal que regalaba a la pareja el paisaje nocturno de la vereda. El joven se adelanta a ofrecerle una de las sillas de madera rustica que estaba dispuesta en la mesa como para un gran encuentro o celebración. Ambos se sientan cómodamente y contemplan el hermoso cuadro de la naturaleza a través de la ventana mientras tararean una canción que brota de uno de los bafles antiguos de la cercana fonda caminera.
El mesero llega y les muestra la carta no sin antes expresar:
-Por favor jóvenes me enseñan su cedula de ciudadanía

-No trajimos cédula, pero somos mayores de edad- responde el joven.

-Así no les puedo atender, advirtió el mesero.

- No se preocupe, respondió ella - sírvase dos porciones de agua de panela con quesito que en 10 minutos proseguimos nuestro camino por la vereda.

CADA VEZ MAS CIUDADANOS COMO VOS, RECONOCEN Y RESPETAN LAS NORMAS DE COMPORTAMIENTO, ASÍ COMO VOS

Escrito por: Jose Fernando Betancur